#crp – Mis Enanitos Saboteadores

En algún momento escuché decir a alguien que uno tenía como tres millones de enanos dentro de la cabeza y cada uno de ellos tenía diferentes funciones, basadas en las creencias que representaban.

Después de esa explicación, me puse a pensar en ese comentario y me di cuenta que es verdad, uno tiene gran cantidad de ellos y a su vez uno es el producto de los diferentes conflictos que puedan tener entre ellos mismos.
 
Por ejemplo, si estamos inmersos en una situación financiera complicada, debe ser que nuestros enanos de la pobreza tomaron control absoluto sobre los demás, entonces la persona deberá hacer algo por cambiar esa situación, para que de esta manera comiencen a despertarse sus enanitos prósperos.

Una vez despiertos tenderán a luchar contra los enanos de la pobreza, los cuales están reinando en ese momento. Esa lucha trae como consecuencia un conflicto interno. Seguramente has tenido muchos y no sabías por qué se sucedían; es simple, lo que pasa es que dos grupos de enanos están discutiendo.

Si queremos mejorar nuestra prosperidad, lo que hay que hacer es despertar a todos los enanos prósperos. Para ello tendremos que enfocar nuestro pensamiento en la prosperidad, mientras mas cosas prósperas veamos, mas enanos despertaremos y mientras mas sean, mas fácil será que ganen la pelea con los enanos pobres.

Sin embargo la cosa no es tan sencilla, ya que los enanos pobres cuando se vean perdiendo van a despertar a los enanos conformistas para convertirlos en sus aliados. Si se convierten en mayor numero, los enanos prósperos despertarán a los enanos exitosos y ahora si es verdad que se puso la pelea fuerte. Imagina tu dolor de cabeza y conflicto interno, cuando los enanos pobres en alianza con los enanos conformistas, estén en plena pelea con espadas y demás armamentos, en contra de los prósperos y los exitosos. Ese pleito con espadas son los puyazos que a veces sentimos en la cabeza.

Me imagino que después de este ejemplo, has logrado entender cómo actúan nuestros enanos y cómo nos generan los conflictos. Para cada sensación tenemos un tipo de enano, hay enanos: románticos, bonachones, morbosos, responsables, irresponsables, ordenados, desordenados, fieles, infieles, autoritarios, complacientes, confiados, inseguros, etc, etc.

Esos enanos a los que me refiero, son nuestras creencias. Una creencia es la “convicción de la verdad de determinada afirmación”. En definitiva, creencias son pensamientos o ideas a las que respondes de forma emocional o “visceral”.

Las creencias son nuestras guías principales, los mapas internos que empleamos para dar sentido al mundo; éstas nos motivan y dan forma, estabilidad y continuidad a lo que hacemos. Entre todos compartimos algunas creencias básicas que pueden ser confirmadas a diario: creemos en las leyes naturales, no tocamos el fuego, no saltamos de un edificio al vacío, etc.

También tenemos creencias acerca del mundo en que vivimos y sobre nuestra persona. Tales creencias no son muy claras; esto es normal ya que el ser humano es cambiante, no es estable como lo es la fuerza de gravedad. Las creencias se originan de nuestro entorno íntimo, social y educacional. Construimos las creencias generalizando las experiencias que tenemos en el mundo hacia los demás.

Las personas que nos rodean desde nuestra infancia nos enseñan todo tipo de creencias. Algunas de ellas pueden inducir a la competencia, al desempeño de aptitudes, a bajas expectativas, a la incompetencia, ineptitud, etc. Al ser niños no podemos discernir si son correctas o no, ni tenemos los recursos necesarios para comprobarlas.

Creemos estar en lo correcto dificultando el cambio porque las creencias actúan como filtros perceptivos muy potentes en especial cuando estamos convencidos de que lo que hemos escuchado en el pasado es verdad.

Los hechos se interpretan en forma de creencias, todo lo que hacemos refuerza las creencias: estas no son simples mapas de lo que pasó, son planes o estrategias para acciones futuras.

A personas enfermas se les dio un placebo haciéndoles creer que estaban tomando el remedio más efectivo; al tiempo los enfermos mostraron un alto grado de recuperación. Esto demuestra que no siempre es necesaria la medicación pero sí lo es la creencia de poder sanar.

Las creencias crean resultados. Las positivas estimulan nuestras capacidades, nos movilizan a la acción. Las negativas o limitativas giran alrededor del “no puedo”.

Una buena metáfora para el efecto de las creencias limitantes es la forma en que funciona el ojo de la rana: una rana verá casi todo su entorno pero sólo interpretará como alimento las cosas negras que se muevan y tengan una forma y configuración determinada. Como la rana reconocerá sólo objetos negros pequeños y en movimiento, moriría de hambre si estuviera en una caja llena de moscas muertas.

Si nuestros filtros son muy estrechos, también lo será nuestra forma de interpretar y proceder, privándonos de muchas posibilidades. Una forma positiva de vencer creencias limitantes es pretender que uno puede y actuar como si realmente pudiera.

Todo es tan relativo que normalmente no tomamos agua directamente del grifo porque está “caliente’ y no nos bañamos con esa misma agua porque está “fría”. En cualquier país del norte una mañana de invierno a 10 grados de temperatura es “caliente” pero en verano una mañana con la misma temperatura es “fría”.

Definitivamente observamos el mundo como queremos observarlo y ésa forma tan particular de verlo es producto de lo que nosotros llamamos creencias o paradigmas.

Las creencias pueden ser cambiadas y desarrolladas. La elección es tuya. Tú decides si quieres deshacerte de creencias que te limitan y construir otras que hagan a tu vida mejor y más divertida.

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Francisco Giménez
Master Trainer
@crpersonal.com

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