#crp – El Arte de Perdonar

Perdonar es quizás la manera más noble y hermosa, pero difícil de amar y  amarnos. Cuando optamos por el perdón y perdonamos de corazón, nos despojamos por competo del odio, del rencor y de los sentimientos de venganza. Nos sentimos más humanos, más libres, más bondadosos. En definitiva, en paz con nosotros mismos y felices.

Todo el que perdona o pide perdón de corazón, se ennoblece y dignifica al instante. Sólo las almas más nobles, grandes y sensibles están dispuestas a perdonar y a mostrarse compasivas y tolerantes con las debilidades y miserias humanas.

Cualquiera puede observar que la bondad y el perdón siempre andan a la par. En consecuencia, quien tenga prisa por incrementar sus virtudes y su bondad, no encontrará mejor atajo que aprender a perdonar. Mientras que odiar es envejecer, morir espiritualmente, porque todo el que odia se instala en un pasado destructivo. Perdonar es rejuvenecer el espíritu y construir un presente mejor con amor. Es el amor-perdón, como práctica habitual lo que nos proporciona profunda espiritualidad y paz interior y, lógicamente, un perfecto estado de salud psíquica.

El odio y los deseos de venganza, inexorablemente nos convierten en seres obtusos, sin perspectiva, verdaderamente necios, porque, o nos ciegan por completo, o nos presentan la realidad de forma totalmente distorsionada. El perdón, por el contrario, nos hace inteligentes y empáticos, relaja nuestro cuerpo y nuestra mente, nos da perspectiva, corrige nuestras percepciones erróneas de la realidad y nos abre a la objetividad y a la verdad.

No hay libertad interior, ni equilibrio psicológico, ni reconciliación con uno mismo, si no estamos dispuestos a perdonar y a olvidar los posibles males que nos han causado. Es el perdón quien rompe definitivamente las cadenas con las que nos encarcela y esclaviza el resentimiento.  Todo el tiempo que permanecemos sin perdonar, encadenados al odio o al resentimiento, nos vamos hundiendo más y más en la indignidad, el sentimiento de culpa y en nuestra propia miseria.

Resistirse a perdonar es también resistirse a cambiar, a progresar, destruir el presente y correr el peligro de destruir el futuro ya que, mientras no se libera el odio, lo más noble, útil y valioso de la persona queda como inutilizado, paralizado.

Perdonar es un reto importante del ser humano. No sólo hay que olvidar una agresión, sino asumir una ofensa y liberar al otro de la culpa. El verdadero perdón es incondicional, un don gratuito del amor, liberador y creativo.

Perdonar jamás significa que justifiques comportamientos inaceptables o abusivos, al perdonar te liberas de la carga de continuar siendo victima para siempre, porque tú no deseas vivir con rabia, rencor, vergüenza ni culpa. El perdón contiene la promesa de que encontrarás la paz que siempre deseaste.

Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento. Cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está ayudando a sí misma.

Se ha comparado el resentimiento al acto de aferrarse a una braza encendida con la intención de lanzársela al otro, quemándose uno la mano mientras tanto. De hecho, la palabra resentimiento viene de resentir, es decir volver a sentir intensamente una y otra vez.

Al perdonar es como si le digerimos a alguien: “No, tú no eres así. ¡Sé quien eres! En realidad eres mucho mejor. Entiendo que no entendías lo que hacías”

El perdón es necesario por el hecho de que en algún momento usted permitió que algún hecho o persona afectara de manera negativa nuestra vida.

Resulta imprescindible que comprendamos que nada es doloroso en, ni por sí mismo; el dolor resulta ser la consecuencia lógica de la apreciación que se tuvo del hecho. Si se cambia esa apreciación o percepción, el dolor desaparecerá y el perdón entonces resulta innecesario.

Le recomendamos hacer este ejercicio de Visualización

Póngase cómodo, sentado o acostado. Cierre sus ojos y concéntrese en su respiración, haciendo que esta sea profunda, larga y serena.

Visualice o imagine la persona que desea perdonar y haga las siguientes afirmaciones.

  • Esta persona, al igual que yo, es un ser humano.
  • Esta persona, al igual que yo, solo quiere ser feliz.
  • Esta persona, al igual que yo, hace lo que piensa es mejor.
  • Esta persona, al igual que yo, ama y lo aman.
  • Esta persona, al igual que yo, se equivoca.
  • Esta persona, al igual que yo, merece el perdón.

Luego imagina o visualiza a esta persona en momentos en que haz sido muy feliz con ella, concéntrate en esos momentos, disfrútalos nuevamente. Siéntelos una y otra vez.

Acepta racionalmente que lo que te hizo no lo hizo con la intención de hacerte daño y dale un abrazo. Luego abre tus ojos y siéntete totalmente liberado.

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Francisco Giménez
Master Trainer
@crpersonal.com

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